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Matthias (Mati) Klarwein

(1932 – 2002) Nació en una familia judía en Hamburgo, Alemania. Dos años después que el partido Nazi llegara al poder, sus padres viajaron junto a él a Palestina. “Crecí en tres culturas diferentes, la Judía, la Islámica y la cristiana. Estas circunstancias y la severa resistencia de mi familia contra formar parte de cualquier ortodoxia me ha hecho el outsider que hasta la fecha soy. También, este es el porqué adopté el nombre de Abdul. Si todos en el medio oriente se llamaran Abdul, habría una segura reconciliación que terminaría con el antagonismo y las guerras en esta parte del mundo. Al menos eso pienso hasta ahora”.

En los cincuenta, Mati Klarwein se muda a Paris, una ciudad en la cual predominaban las ideas existencialistas y el Jazz. Su ambición era llegar a Hollywood y convertirse en director de cine, pero en vez de eso estudió pintura con Fernand Léger. Este maestro nunca fue una directa inspiración en Matthias, pero lo introdujo al trabajo de Salvador Dalí. El autor fue profundamente influenciado tanto por los pintores del renacimiento italiano como por los maestros Flamencos.

Luego de unos cuantos años en Paris, se trasladó a la Riviera francesa, al pueblo de St. Tropez. Aquí conoció a varios personajes como Brigitte Bardot, y a dos personas que cambiarían el curso de su vida privada y laboral. Uno fue Ernst Fuchs, quien le ayudó a refinar sus capacidades en la pintura al óleo. Otra fue Kitty Lillaz, con 20 años más de edad que él, quien se volvió su pasión, mecenas, educadora y compañera de viajes durante los siguientes 7 años. Juntos visitaron casi cualquier parte del mundo, desplazándose desde el Tibet, India y Bali, hasta el Norte de África, Turquía, Europa y Cuba. Estos viajes le proporcionaron al autor los recuerdos visuales suficientes para alimentar su arte hasta el fin de sus vidas. En 1961, Matthías conoce a su primera esposa, Sofía. Esta caótica relación de 4 años resultó en el nacimiento de su hija, Eleonore. Sofía se hizo amiga de Dalí, lo cual inició a su vez la larga amistad con el pintor de Matthias. Fue en 1964 en Nueva York, donde Matthias (conocido en ese entonces como Abdul Mati) causa una gran conmoción luego de exhibir su blasfema pintura “Crucifixion”. El tema era una gran cantidad de personas en un jardín de las delicias, donde no hay barreras de índole sexual, racial o de género. Esto le trajo una gran oposición, e incluso implicó el ataque con un hacha de un hombre enfurecido, del cual salió ileso.

Aunque “Crucifixion” causó esto en su tiempo, los trabajos de Matthias expresaron el espíritu de toda una generación de músicos desde Jerry García a Eric Dolphy. En cualquier lugar donde hubiese una búsqueda espiritual, viajes astrales y reuniones destinadas a la expansión de conciencia, probablemente habría un trabajo de Klarwein, un hecho que lo sacó del “establisment” artístico convencional.

“Convertirme en un pintor de este tipo es probablemente la razón por la cual no pertenezco a la historia del arte hoy en día. Tampoco he trabajado nunca convencionalmente con galerías o cualquier otro foro dentro de los límites bien definidos del mundo del arte.” Plantea Mati.

Aunque es considerado un artista “psicodélico” por algunos, cuando se le preguntó en una entrevista “¿cómo te sientes al ser clasificado como un artista psicodélico?” su respuesta fue: “Pienso que eso es subjetivo. Cualquiera puede clasificarme como quiera. En los cincuenta era clasificado como un ilustrador, a pesar que mi trabajo eran pinturas. Y en los sesenta mi trabajo fue clasificado como psicodélico. De esta forma, busqué de qué se trataba la psicodelia. Encontré que no podía pintar en torno a esto. Te contaré sobre un episodio simpático: Jean Houston y Robert Masters elaboraron un libro denominado ‘Arte psicodélico en los sesenta’ y me lo trajeron. Me hicieron una entrevista, sobre qué estaba haciendo ahora, para incluirme en aquel libro, y me preguntaron ‘¿Qué tipo de psicodélicos consumes cuando pintas? Y yo dije ‘no consumo nada cuando pinto. Cuando consumo psicodélicos me pongo muy caliente, y empiezo a acudir a nightclubs y a trasnochar’ (risas)’. Entonces ellos dijeron: ‘no te podemos poner en el libro’. Me alteré por que no había estado en ningún libro aún (risas) y dije ‘pero tengo mis ideas cuando consumo marihuana’ y ellos dijeron ‘muy bien, entonces te pondremos en el libro’. Al día siguiente me preguntaron por el nombre de otros autores psicodélicos, y les di una lista entera, incluyendo a Fuchs. Los llamé a todos después de eso y les dije ‘díganles que consumen psicodélicos’ y luego de eso todos quedaron en el libro (más risas)”

Al final de los sesenta, Klarwein se mudó a New York, y vivió trabajando en un loft en la 17th Street.  El 7 de marzo de 2002, Abdul Mati Klarwein muere luego de una prolongada enfermedad.

Fuentes:

Conny C Lindström and Peter Holmlund

Laurence Caruana

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